Muchas personas viven las Navidades como una época mágica, muchos de ellos se sumergen en su mundo de paz y de amor durante los días que duran las Navidades y ya, después de Reyes, vuelve a la dura realidad. Esto está bien hay personas que son muy religiosas y se vuelcan de lleno con el nacimiento de Cristo, otras se dejan llevar por las fechas de compras y de consumismo y se gastan más de lo necesario en cosas vánales, después, cuando todos despiertan de ese sueño, vienen las facturas abultadas y la realidad les golpea la cara con fuerza.

Lo mejor es ser realista, seguir haciendo las mismas cosas que antes de Navidad, poder seguir con la vida tal y como era, así podremos disfrutar de las dos cosas sin tener que lamentar después el exceso. Si necesitamos comprar uno recambio desguaces lo hacemos como siempre, en el mismo sitio de siempre, nada tiene por qué cambiar.

Disfrutamos de las fiestas sin levantar los pies del suelo, se nos va un poco de las manos porque todo cambia durante unos días, vienen familiares de fuera, los acogemos en casa, estamos de vacaciones, comemos a des horas, salimos en más ocasiones y cambiamos la rutina por completo. Sabemos que la vida sigue después del uno de enero pero queremos alargar el año todo lo que podemos ya que no nos ha ido tan mal, pensamos que el siguiente lo vamos a llevar un poco mejor, aunque en definitiva haremos lo mismo, compraremos las piezas desguace en el mismo sitio por costumbre, porque tiene los mejores precios y porque nos tratan bien, saldremos con os amigos, compraremos regalos para todos que pagaremos el año próximo porque ya nos hemos pasado con la tarjeta de crédito y viviremos las Navidades de la mejor manera posible.

El día dos todos volveremos a la rutina, a no gastar para no quedarnos sin dinero antes de tiempo, a no salir porque no tenemos ganas. Decimos adiós a los familiares venidos de fuera para pasar las fiestas en compañía y volvemos a ver las caras de siempre. El espíritu navideño es lo que tiene, que solo dura lo que dura la Navidad, después todos volvemos a ser las mismas personas, guardado el árbol, guardado el optimismo y las ganas de ser felices, a ver si este año podemos sonreír un poco más que el que vamos a despedir.

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